Foto: Webos Fritos

La idea de meter a los peques en la cocina puede resultar un poco inquietante; podemos temer que se lastimen los dedos cortando algo o que se quemen manipulando el horno o los fogones. Por eso, para prevenir heridas, está bien enseñarles a manejarse y a tomar las precauciones debidas. Para empezar, podemos partir de una receta infantil muy buena para los peques: Galletas de mantequilla fáciles de hacer. ¿Por qué elegimos esta? Porque los niños verán “enseguida” los resultados y podrán probarlas en cuanto enfríen.

Recetas Infantiles: Galletas de Mantequilla Caseras

Enseñar a cocinar a los peques les ayuda en:

  • El refuerzo de su autoestima
  • El desarrollo de su creatividad
  • La consciencia de lo que cuesta cocinar
  • El respeto por las labores domésticas

Foto: Webos Fritos

Lo primero de todo es buscar una receta que sea sencilla para ellos, de modo que llevarla a cabo no sea muy complicado. Para comenzar, hemos elegido estas galletas de mantequilla muy fáciles de cocinar, que se hacen en nada y con unos ingredientes muy sencillos. ¿Qué precisamos en la cocina?

Ingredientes:

  • 300 g de mantequilla
  • 200 g de azúcar
  • 2 huevos
  • 500 g de harina
  • 1 cucharada de esencia de vainilla

Además, vamos a necesitar algunos moldes de repostería. Los puedes comprar en el bazar más cercano, en sitios como Ikea o en una tienda de material de cocina si la hay por el barrio. También sería ideal tener unos gorros de chef y unos delantales para no ensuciarnos la ropa.

La receta de estas galletas de mantequilla es muy fácil: mezclamos por un lado los ingredientes sólidos, por el otro los líquidos y luego ambos, pero poco a poco para que a la masa le dé tiempo a asumirlos. Lo único “malo” es que hay que esperar una hora entera para poder manipular la masa de las galletas, pero mientras podemos hacer otras cosas (tal vez alguna manualidad infantil). Después estiramos la masa con un rodillo y la cortamos con los moldes, pero aprovechando bien todos los trocitos. El horno solo puede manipularlo un adulto, pero podemos explicar los pasos. Una vez se enfríen… ¡a comérselas!